domingo, 11 de enero de 2009
Creencias Populares
También, hay la idea que si una persona se rompió a un espejo, va a recibir siete años de mala suerte. La origen de esta creencia es que cuando los espejos empezían ser comericializados en los mercados, fueron muy caros. Por eso, si se rompió a un espejo, la persona necesita ser un escalvo contrado por siete años al persona que sea el dueño del espejo. Muchas personas seguían en este idea, especialmente personas en el E.E.U.U. y Europa.
Finalmente, una creencia popular más es la idea de tocar un pedazo de madera para buena suerte. En los Estados Unidos, personas dicen “Golpe la madea” y en Europa personas dicen “¡toca madera!” Este es un tradición pagano que cree que a tocar la Madera, una persona está dando un tributo a los almas buenas para protegerse y preventar la mala suerte de entrar su vida. Los griegos piensan que al tocar a la Madera es una forma de comunicarse con el Dios Zeus que se proteja de almas malas.
miércoles, 31 de diciembre de 2008
La Hada
La Hada es una poema que yo escribí sobre una persona muy importante en mi vida.
Cuando estoy triste
Y no comprendo nada
Sé que siempre hay una guarida
Para absorber mis emociones,
Mis frustraciones,
Y mis logros.
En los último dieciséis años
Siempre que necesito algo,
Como el árbol implacable
Que usa sus ramas para protección,
Esa persona me conforta con sus abrazos.
Con la piel clara como la nieve fresca
Con pelo café y claro,
Cuando era niña, siempre pensaba
Que ella era una hada.
Su voz era dulce como miel,
Ojos que contenían compasión más que las profundidades del mar.
Y durante los años pasados, nuestra relación
Experimentó una transición
Por lo mejor.
Ella oye mis ideas,
Mis miedos,
Y mis bromas
Con paciencia
Y me anima a perseguir mis sueños.
Sé que cuando necesita esa persona
Ella siempre va a apoyarme
Como mi mejor amiga
Mi aficionada
Y mi madre
☺
La Luna Mía (Parte Uno)
De tal forma ella pasó muchas horas hasta que oyó una voz.
“¿Por qué te preocupas?” le preguntó.
“¿Quién habló?” dijo Anita atónita. Ella miró todos sus alrededores pero nadie le encontró. Para esconder el temblor que su cuerpo estaba sufriendo, le preguntó otra vez. “¿Quién está?”
“Aquí, aquí. ¡Ven aquí! Soy yo, la luna.”
“No, ¡es imposible!” Ella respondió. Al este momento, ella pensó que iba a enloquecar. “La luna no puede hablar. ¡No me digas mentiras, desconocido! Sé artes marciales.”
“Ay, humano, no digo mentiras, ven aquí. Ven mi cara. Soy la luna.”
A regañandientes, Anita mira al cielo y a su sorpresa, allí estaba la luna con dos ojos, una boca, un nariz, y dos orejas. “¡Ay caramba!” ella exclamó.
“Ay, no hables tan alto por favor, no quiero que otras nos vean y sepan de mi secreto.”
“¿Y por qué no?”
“Por qué los humanos son muy ingenuos y van a creer que porque yo hablo, tu raiz no es la solo población inteligente del universo.”
“Y tu sabes lo que es verdad, ¿no?”
“Lo siento, chica, no puedo decirte esto. Pero tú me puedes preguntar por otras cosas.”
Esta historia será continuado más pronto…
La Luna Mía (Parte Dos)
“¿Sabes tú adónde está mi esposo, Sanil? Estoy muy nerviosa porque él no respondió a mis llamadas.”
“Sí, sí, no te preocupes. él paró en una florista para comprar un buqué de rosas para extrañarte. Va a llegar a casa pronto.”
“Ay, ¡qué romántico! Y yo pensé que él se había olvidado que hoy es un día especial. Adémas, dime de tu vida. ¿Cómo es vivir con las nubes?”
“Es muy buena. Las estrellas y yo somos mejores amigas y nos decimos el uno al otro todas las cosas que pasaron en nuestra vida. También porque resido en espacio exterior soy invitada a todas las fiestas de cumpleaños de los planetas. Soy muy popular.”
“¡Qué bueno! ¿Y cúal es tu relación con el sol?”
A oír este, la luna se ruborizó. “No se lo diga a nadie, pero él y yo estamos enamorados y queremos casarnos. Sin embargo, porque trabajamos en varias tiempos del día, no sabemos como podemos hacer una vida juntos. Pero en este momento, él es mi novio y estoy muy feliz con él.”
“¡Qué mono! ¡Te saludo buena suerte! La vida de casada es muy buena y con muchas felicidades. Si tú y él están casados, pueden controlar el circulo del día. Y, por favor, puedes decir al sol que trabaje menos…me gustaría dormir más.”
Al oír esto, la luna se rió mucho. Porque su risa era muy contagiosa, Anita comenzó a reírse también. Entre este conversación, ella olvidó su aprensión de Sanil y disfrutó. La luna y ella hablaron por una hora hasta que un carro parqueó en el camino de entrada de la casa de Anita y Sanil. Era Sanil con las flores.
Al ver este acontecimiento, la luna le dijo a Anita, “Lo siento, amiga, tengo que irme. Sanil regresó y no quiero molestar tu tiempo con él. Y por favor, no le digas sobre nuestro encuentro.”
“Sí, sí, vale.”
“Anita, luna mía, ¡te eché de menos mucho!” dijo Sanil al subir las escaleras del patio. “Las rosas para la bella de mi vida.” el anunció al presentar el buqué a su esposa.
“Ay, Sanil, no te necesitas preocupar con las flores. ¡Pero son muy bonitas! ¡Me gustan mucho!” Anita abrazó a Sanil.
Después de su reencuentro, Anita y Sanil rezaron y Sanil se rompió el ayuno de su esposa con su comida favorita. Finalmente, antes de regresar a casa con su esposo Sanil, mano a mano, Anita miró a la luna y le guiñó un ojo.
martes, 30 de diciembre de 2008
Nuestro Ambiente Natural
lunes, 29 de diciembre de 2008
Momentos Preciosos
Momentos Preciosos
Si podría hablar contigo una vez más
Confesaría de todo el amor que residía en mi corazón.
Te abrazaría y besaría en la mejilla.
Tu siempre será mi ídolo.
Te baquetearía después de la escuela de todo que pasó
Y animaría las reminiscencias con muchos expresiones y gestos.
Continuaría mis cuentos antes de que tu te acostarías
Y estaría al lado de tu cama cuando te desvelaría.
Vagaría por muchos lugares en nuestro vecindario contigo
Manejaría a todos los lugares que te complacerían.
Nos pasaríamos tiempo juntos
Charlando antes que necesitamos marcharnos.
Siempre tendría la tentativa de pasar todos los momentos del día contigo
Dialogaría antes que el día cambiaría
Y más.
Desafortunadamente, el muerte nos separa.
Tu siempre gana todos los juegos de mesa
Pero no pudía burlar la muerte
Y te echo de menos mucho, abuelo
Te echo de menos mucho.